Ethan Pringle es uno de los grandes nombres de la escalada deportiva estadounidense. Aunque su actividad no siempre ha sido demasiado mediática, ha llegado a encadenar vías de altísima dificultad como la primera repetición de Jumbo Love 9b en Clark Mountain o la quinta ascensión de Biographie 9a+ en Céüse. También ha destacado en el terreno de la autoprotección, con realizaciones como la primera ascensión de Blackbeard’s tears 8c+ en The Promontory.
El californiano de 37 años se fue de vacaciones a Costa Rica con unos amigos, dispuesto también a probar la escalada de árboles gigantes. Se puso en contacto con el escalador y realizador Noah Kane, quien hace un año publicó el vistoso documental sobre la materia Climbing Giants y quedaron para presentarle algunos de los árboles más destacados.
En plena jungla, Noah Kane y algunos escaladores locales guiaron a Ethan Pringle hasta sus líneas arborícolas favoritas. Líneas que ofrecen chimeneas, empotramientos, cazos, dinámicos, chorreras… eso sí, se escala sin magnesio y las chapas se sustituyen por anclajes naturales.
Sorprendido, divertido y lleno de motivación, Ethan Pringle escaló primero el árbol bautizado como Perseverance, una línea de gran resistencia y totalmente desplomada que empieza por un tronco que crece en un ángulo de 45º durante unos 15 metros y se desvía a continuación por otros 15 metros prácticamente horizontales.
Luego, lo llevaron a conocer el Flaco, un árbol que se eleva muy por encima de la vegetación circundante y que proporciona una sensación de exposición única. La línea en cuestión consta de unos 25 metros de altura, que Ethan Pringle escaló además en condiciones de lluvia y vientos notables.
Dejaron para el final a Pocurpine, llamado así porque en él vive un puercoespín. Esta línea incluye la sección más difícil de escalada en árboles que han encontrado hasta ahora los fanáticos costarricenses. Es un tramo de unos seis metros que permite ser escalado con técnicas de fisura ancha offwidth o bien mediante una bavaresa, y que después del calentón continúa unos metros más hasta el top. Ethan Pringle empezó escalando en offwidth pero terminó escogiendo el método de la bavaresa, y pudo hacerse con el encadenamiento al tercer pegue en total. Para él, la sección clave presentaría una dificultad equiparable a un grado de 7b+ o 7c en roca.
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