Martín Elías, Oriol Baró y Nicolás Tapia han realizado una de las actividades más destacadas del año en Patagonia. El terceto ha coronado el Cerro San Valentín (4.053 m) por su arista norte, tras una aventura de cinco días que iniciaron prácticamente desde el nivel de mar y que Martín Elías resume como “una muy buena actividad alpinística, con una compleja logístico y muchos peligros objetivos que hacen de esta ascensión un reto muy complejo”. En total, fueron 4.000 metros de desnivel positivo, y 3.000 metros de ruta sobre terreno glaciar, de escalada en hielo y mixta, con dificultades máximas cifradas en WI5 y M5.
Un sueño de diez años
El Cerro San Valentín es un pico muy prominente situado en la cabecera del Campo de Hielo Norte. Se trata, en realidad, de la mayor elevación de la Patagonia chilena y no hay otro pico más alto que él tan al sur del continente ni hasta mil kilómetros más al norte.
La idea de ascenderlo por la arista norte era un viejo sueño de Martín Elías y Oriol Baró, que llevaban dándole vueltas desde hace diez años. Este 2023, Oriol Baró propuso a Martín Elías un viaje para conocer Cerro Castillo, donde vive su amigo común Pere Vilarasau, “y con mucha suerte escalar el San Valentín por la arista norte, un itinerario muy, muy codiciado y con una compleja logística”, en palabras de Elías.
Los astros parecían alinearse cuando Oriol Baró, Lucía Guichot y Nieves Gil se acercaban a explorar el acceso al cerro. Una semana después, el propio Oriol Baró, con Martín Elías y Nicolás Tapia iniciarían su aventura.
Cinco días y 4.000 metros de desnivel
El terceto partió desde 47 metros de altitud, con la mirada puesta en unos 4.000 metros más arriba. Hasta allí se despliegan los 3.000 metros de la arista norte, que conduce a la cima del Cerro San Valentín.
La ascensión, no obstante, es incluso más larga. Comenzó con dos días de aproximación por el Glaciar Grosse, en que Oriol Baró, con Martín Elías y Nicolás Tapia estuvieron acompañados por dos amigos (Felipe y Richi). A continuación, escalaron una pared de 1.000 metros de desnivel orientada al oeste que les permitió montarse en la arista norte.
Después de vivaquear a 2.800 metros, continuaron escalando la parte superior de la arista, que los dejó en la cumbre Norte. Desde allí, accedieron a los 4.053 metros de la cumbre principal.



Caída y evacuación en el descenso
La aventura estaba, sin embargo, lejos de terminar. Todavía tenían por delante un larguísimo descenso con esos mismos 4.000 metros de desnivel de bajada. Empezaron realizando innumerables rápeles por la misma ruta de la ascensión, con un vivac incluido. Una caída de Oriol Baró le dejó el tobillo lastimado.
Al llegar al Glaciar Grosse de nuevo, Oriol comprobó que no podía continuar caminando. En pleno glaciar, se pudo organizar una evacuación en helicóptero para él, mientras Martín Elías y Nicolás Tapia retomaban el largo descenso a pie hasta el coche.




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