A todo ello hay que añadir que una buena parte de la senda discurre por la plataforma de un pequeño tren minero que llegó a unir lo más profundo de la montaña central asturiana con Oviedo y que fue recuperado y acondicionado como vía verde casi íntegramente desde la capital asturiana hasta sus extremos en los valles de Teverga y Quirós.
Más recientemente, el Programa Caminos Naturales ha dado continuidad a la Senda por ambos valles, llegando hasta Ricabo, en el valle de Quirós, y hasta Fresnedo en el de Teverga. de San Pedro, de finales del siglo X. A partir de Las Veigas, el Camino discurre por un entorno natural que puede calificarse de salvaje. Atrás van quedando Riellu, una hermosa y tranquila localidad junto al río Páramo, y San Salvador, que conserva un interesante conjunto de arquitectura popular asturiana.
Al otro lado del valle se divisa la población de Fresneu, cercana al final del recorrido. Saliendo del Camino Natural momentáneamente se puede visitar el Parque de la Prehistoria, un museo que muestra el arte del Paleolítico Superior en Europa y que contiene fieles reproducciones de cuevas como las de Altamira y las de Tito Bustillo, entre otras. Aunque la presencia del oso en el valle es habitual, por ser éste un corredor ecológico fundamental para la conexión con la población osera del oriente de la cordillera Cantábrica, es improbable toparse con alguno.
Para ver ejemplares de osos, algo que no cabe duda encantará a los más jóvenes del grupo, hay que acercarse a Proaza. Allí, junto al camino viven dentro de un extenso cercado Paca y Tola, dos osas que siendo muy pequeñas fueron encontradas huérfanas en los montes de Asturias. A las doce del mediodía las dos osas acuden sin falta a la comida. Este es el mejor momento para verlas.
Tras atravesar el paraje de Presorias, entre prados y bosques de robles el Camino Natural llega finalmente al desfiladero donde se encuentra Cueva Huerta. Se trata de una impresionante cavidad que en 2002 fue declarada Monumento Natural. Es la segunda cavidad asturiana por el desarrollo total de sus galerías (14,5 kilómetros). Cueva Huerta guarda muchos tesoros naturales, entre ellos la Sala de Gours (pequeños agujeros hechos en el suelo por las gotas de agua), la Sima del Caracol, las Catedrales, el Sillón de la Reina, etcétera. Una parte de la cueva se puede conocer mediante una visita guiada, lo que sin duda excitará el interés y la imaginación de los más pequeños