Un río como éste no se puede despachar sencillamente diciendo que nace a escasos metros de la cumbre del pico Urbión; que comienza su andadura con una evidente vocación mediterránea pero que, después de dejar atrás Soria, y que da un inesperado golpe de timón para orientarse hacia poniente. No basta con contar que cruza Castilla a todo lo ancho y que se encaja entre España y Portugal anegando el barranco más espectacular de la península antes de buscar la salida hacia el mar a través del país vecino donde es rebautizado como Douro.
Así como el Ebro participa en la génesis de la península Ibérica, el Duero es protagonista de las primeras páginas de la Historia moderna de España, pues el río fue, durante muchos siglos, la frontera entre los reinos cristianos y musulmanes. De ahí el extraordinario número de pueblos y ciudades monumentales que se levantan en sus riberas: Vinuesa, Soria, Almazán, Gormaz, Osma, Aranda de Duero, Peñafiel, Tudela de Duero, Simancas, Tordesillas, Toro, Zamora…
Cien por cien castellano
Desde la Sierra de Urbión hasta Vega Terrón, en la frontera portuguesa, el Camino Natural Senda del Duero permite seguir el curso del río a lo largo de sus 750 kilómetros cien por cien castellanos, una distancia que da mucho juego en términos de paisaje. En un extremo están las escarpadas montañas de Urbión, y en el otro las espectaculares Arribes del Duero, los desfiladeros más profundos de la península.
Entre medias el viajero cruzará pinares, sabinares milenarios, bosques de robles, viñedos interminables y llanuras cerealistas y dehesas, siempre bajo el palio de los bosques de ribera que flanquean su curso. Esta gran diversidad de ecosistemas y hábitats se manifiesta en los diferentes enclaves de interés natural que hay a lo largo del curso del río, como la Sierra de Urbión, los robledales del Berrún, las propias riberas del Duero y sus afluentes, la Reserva Natural Riberas de Castronuño, los Cañones del Duero y el Parque Natural Arribes del Duero.
El río Duero abandona las tierras de Castilla y León en la Fregeneda, en el muelle fluvial de Vega de Terrón, bajo el puente Internacional, justo allí donde el río ya amansado se vuelve navegable.