Si uno llega a este lugar pensando que va a encontrar un enorme chorro de agua, se puede llevar un chasco. Aunque la Confederación Hidrográfica del Tajo construyó un pequeño estanque junto al monumento, el hilo de agua que lo alimenta en ocasiones puede ser insignificante.
Posición estratégica
Tampoco veremos en este lugar el primero de los miles de postes que señalan el Camino Natural del Tajo. El viajero tendrá que acercarse al bonito pueblo de Albarracín para iniciar este fascinante viaje de ochocientos kilómetros a través de las provincias de Teruel, Guadalajara, Madrid, Toledo y Cáceres, hasta detenerse en Cedillo, ya en la frontera portuguesa.
¿Qué va a encontrar el caminante que se atreva con este viaje?
Imposible resumirlo en unas pocas líneas. Debería bastar decir que la posición del Tajo en la zona central de la península Ibérica le señaló como fundamental en el asunto de las comunicaciones desde los romanos. Ahí está, como muestra, el puente de Alcántara, construido en honor al emperador romano Trajano, que lleva veinte siglos viendo pasar el agua del Tajo bajo sus arcos.
Tan importante era su papel que a finales del siglo XVI Felipe II ordenó la realización de diferentes proyectos para hacer navegable el Tajo hasta Aranjuez, una idea que volvió a surgir en el siglo XVIII, en plena Ilustración. La presencia en su curso de tres ciudades como Aranjuez, Toledo y Talavera de la Reina habla mejor que cualquier presentación del rango “real” del Tajo. Esto en el capítulo histórico. En el natural, lo que el viajero va a encontrar es un abanico multicolor de paisajes.
El fuerte grado de despoblamiento que presentan algunas zonas integradas en su cuenca, como su curso alto y medio-bajo, han permitido preservar parajes de gran interés ecológico, varios de ellos protegidos bajo algún tipo de calificación. Entre ellos merece la pena destacar el Parque Natural del Alto Tajo, un pequeño Cañón del Colorado, el Parque Nacional de Monfragüe, que conserva el mejor ejemplo de paisaje asociado al bosque mediterráneo, la Sierra de San Pedro, considerada como una de las zonas con mejor representación de flora y fauna asociada al bosque y matorral mediterráneo, y que alberga el quince por ciento de la población mundial de águila imperial y el Parque Natural del Tajo Internacional que forma, con su gemelo portugués, uno de los espacios naturales más extensos de la península. Este Camino Natural ha sido homologado como sendero de gran recorrido GR-113 por la Federación Española de Deportes de Montaña (FEDME).