Carlos Soria cumple hoy 80 años. Que una persona de su edad se ponga una prótesis de rodilla es algo habitual, pero que después quiera subir un ochomil, no. “Cuando lo hablamos le comenté que nadie en el mundo lo había intentado antes”, cuenta Manuel Leyes, el traumatólogo que se encargó de la operación a la que se sometió Carlos Soria el pasado mes de octubre. «Yo he sido el primero en muchas cosas y estoy dispuesto a arriesgarme y a probarlo”, le contestó Carlos.
Sus problemas en la pierna vienen de lejos, y en las expediciones de los últimos años la rodilla siempre ha sido una de las preocupaciones que le ha dado guerra. Según nos ha contado el doctor, las prótesis (una pieza que mezcla metal y plástico de alta resistencia) se ponen cuando la rodilla está muy gastada. Te quitan el dolor, pero no es como tener una nueva: “Te permiten llevar una vida sedentaria: hacer bicicleta, jugar al golf, pasear…, pero nunca he tenido el caso de un paciente que quiera hacer lo que Carlos”.
“Su caso es excepcional, es la primera persona que me encuentro con esa motivación y con la intención de volver al Dhaulagiri con una prótesis. Sería la primera persona del mundo que lo hace”, cuenta el doctor. “Es una intervención frecuente, lo complicado es encontrar una prótesis que tenga la estabilidad suficiente y la movilidad para poder intentar lo que quiere. En dos o tres meses puedes hacer una vida sedentaria normal, pero en este caso vamos contrarreloj porque él necesita un tono muscular tremendo”.
La intención de Carlos es cerrar el proyecto de los Catoce Ochomiles, para el que le quedan todavía dos montañas, el Dhaulagiri y el Shisha Pangma. Además de la edad («¡Qué fuerte, voy a cumplir 80 años!», ha dicho alguna vez) y el dinero (busca patrocinador), ahora tiene un reto nuevo que resume su médico: “No tenemos experiencia de cómo se va a comportar la prótesis a muy bajas temperaturas y a mucha altura. Nunca se ha pensado en eso, a su nivel no hay ninguna experiencia y va a ser un pionero”.
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