Aventura, exploración y grandes líneas vírgenes son los ingredientes de un gran viaje de escalada, como el que han realizado los estadounidenses Luis ‘Lucho’ Rivera y Cedar Wright a la isla Tioman (Malasia), donde han ascendido las dos torres conocidas como Dragon’s Horns (Cuernos de Dragón). Han regresado con una gran experiencia en el zurrón y con la apertura una nueva vía en cada uno de los ‘cuernos’. En el caso de la Torre Norte, era la primera ascensión de la que se tenía noticia.
Wright conoció las posibilidades del lugar a partir de los relatos de los escaladores que anteriormente habían escalado en la zona, como los polacos David Kaszlikowski y Eliza Kubarska, quienes abrieron la pasada primavera Polish princess (7b+, 270 m) a la Torre Sur y difundieron inspiradoras fotografías por internet. El escalador estadounidense también recogió la información dejada por Scotty Nelson, que realizó la primera ascensión en 1999.
Rivera y Wright dedicaron su primer día en Malasia a abrir una nueva línea a la Torre Norte, de la que no se tenían noticias de ascensiones anteriores. Según cuentan en su blog, las primeras tres cuartas partes de la vía de 270 m, que bautizaron como Tanoshi Buttress, transcurren por granito expuesto y concentran las mayores dificultades, que cotaron en hasta 5.10R/X. El último tramo del itinerario consta de una escalada fácil, de IV grado, muy llena de vegetación. Los dos escaladores se tuvieron que habituar a las constantes tormentas de intensa lluvia que azotan el lugar y con las que hay que convivir para completar cualquier ascensión.
De hecho, su intención inicial de pasar la noche en la cumbre de la Torre Norte quedó frustrada por la lluvia. A las 3 de la madrugada, una tormenta torrencial les obligó a iniciar cuatro horas de rápeles hasta alcanzar la jungla, en la base de la pared.
Batu Naga al cuerno sur
Inmediatamente después, Luis ‘Lucho’ Rivera y Cedar Wright pusieron rumbo a la base de la torre sur, a través de un incómodo camino por la jungla, con pinchuda maleza y exóticos animales como compañeros de caminata. Una vez instalados, visualizaron una línea en la cara sur de este pico, de 300 metros de recorrido vertical, que empezaba “con un ángulo salvaje que conduce a unos techos impresionantes”.
Los dos escaladores empezaron a escalar eligiendo tramos más difíciles para evitar zonas infestadas de avispas. Consiguieron fijar cuerdas antes de que la lluvia volviera a obligarles a detener su avance por la pared. Durante cinco días, fueron ascendiendo los ratos en que las tormentas se lo permitían. Una sección de chorreras desplomadas representó el final de las dificultades de la vía, que desemboca en unas repisas de hierba y la cima.
Tres días después de haber terminado la vía, que bautizaron como Batu Naga Rivera y Wright llevaron a cabo también la liberación, que les llevó cinco horas y media de escalada. También cotaron el recorrido, en 5.12R, aunque advierten que lo más comprometido son algunos largos de 5.10 con importantes alejes y un estilo de protección que califican de creativo. Eso sí, aseguran que los tramos más duros están bien protegidos.