VÍDEO CONMEMORATIVO

90 aniversario de la primera ascensión al Torreón de los Galayos

Hoy, 14 de mayo, se cumplen 90 años desde que Teógenes Diaz y Ricardo Rubio realizaron la primera ascensión de la emblemática y vertiginosa cumbre del Torreón, símbolo de los Galayos. Recordamos aquel hito con este breve vídeo, con relato del propio Teógenes.


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El 14 de mayo de 1933, los pioneros Teógenes Diaz y Ricardo Rubio realizaron la primera ascensión al Torreón de los Galayos, en Gredos, una escalada que supuso un hito para la historia del alpinismo nacional por su audacia, considerando su dificultad y los medios con los que fue realizada, apenas una cuerda de cáñamo y unas abarcas. Y más teniendo en cuenta que por entonces el Torreón –previamente llamado el Pilón– se consideraba una pared inaccesible, tanto que muchos llegaron a dudar de su escalada, si bien tuvieron que rendirse ante la evidencia, pues los ascensionistas dejaron un buzón en su afilada cumbre.

Inmersos en la elaboración de un Especial Galayos de la revista Desnivel, de próxima publicación, rescatamos aquí esta pieza, realizada por José Luis Sánchez Cordón que, como él mismo explica, está extraída del reportaje Los Galayos, homenaje a los primeros galayistas realizada en 1983, con la inapreciable participación del inmortal Teo.

Relato de Teógenes Díaz (fallecido en 1990) sobre su ascensión al Torreón, por la cara oeste:

«La ascensión al Torreón de los Galayos empieza un día que íbamos de excursión a la Mira y vimos este picacho tan desafiante que parecía retarnos a los que pasábamos por debajo y ya desde ese momento concebimos la idea de ganar su cima, puesto que nos enteramos después en Madrid que este risco jamás había sido vencido.

Una vez proyectada la excursión, cogimos mi compañero de cordada, Ricardo Rubio, y yo sendas bicicletas y con un material muy elemental para aquella época, puesto que llevábamos una cuerda de cáñamo y unas abarcas como calzado, subimos hasta Guisando y allí dejamos las bicicletas y nos internamos en la montaña. Hicimos un vivac y al día siguiente atacamos por la chimenea, que estaba cegada de nieve, y no pudimos hacernos con ello. Rodeamos, y entonces por la noroeste encontramos ya lo que después en su día se ha llamado la Plataforma de las Flores y desde allí ya “vimos” el acceso a la cima. Subimos el diedro, solventamos toda la chimenea que hay, obstruida por una gran piedra –que pudo transformar en drama lo que hasta entonces había sido una escalada feliz– ya que al abalanzarme sobre ella, era imposible superarla. Con grandes esfuerzos subimos, se incorporó mi compañero y ganamos la cima. Aquellos abismos eran impresionantes, porque es un risco completamente aislados donde, al ponernos de pie sobre la cima, parecía que se bamboleaba todo el Torreón.

Una vez ganada la cima, lanzamos una mirada circular sobre todo el mundo que nos rodea: abismos, paredes, picachos, lontananzas… Ha sido el premio este a nuestra victoria.

Vamos a iniciar el descenso un poco hacia lo desconocido, ya que queremos atravesar el risco en otra dirección. Con los obstáculos que habíamos salvado y encontrado en nuestra subida. Hicimos varios rápeles, en los que tuvimos que ir a recoger la cuerda en alguna ocasión, con varias tormentas incluidas, con la canal que baja hasta la apretura cegada por la nieve, ya que era el mes de mayo, y con nuestras abarcas, y nuestra falta de elementos adecuados, por fin pudimos darnos un abrazo, abajo, al pie, por lo que habíamos realizado sin contratiempos.

La escalada realizada de la conquista al Torreón nos ha servido de estímulo para pensar en otras grandes aventuras de la montaña.

Solo queda por decir una pequeña anécdota y es que en un periódico de Ávila, los amigos de la Sociedad Arenas Gredos, de Arenas de San Pedro, contaron que habían oído decir que habían subido unos muchachos al Torreón de los Galayos, pero decían que en realidad esos muchachos se equivocaron y donde de verdad subieron fue al Alto Galayo. Entonces, en un artículo que yo publiqué en la revista de Peñalara, les decía que si los amigos de la Sociedad quieren comprobar si ha sido el Torreón al que hemos subido, pueden mirar desde el Alto Galayo cómo reluce al sol un buzón de zinc que pusimos, con un cuaderno dentro para que se pudieran registrar allí todas las escaladas sucesivas».

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