Benjamin Védrines y Léo Billon han realizado una ascensión de récord en la cara norte de las Grandes Jorasses. El dúo francés ha escalado por primera vez la vía Gousseault-Desmaison en invierno y en el día. Es más, lo han hecho saliendo desde Chamonix, sin el típico vivac a pie de pared. Lo que acostumbra a significar más de tres días de esfuerzos para cualquier cordada, les ha supuesto apenas 15 horas a ellos dos.
A sus 30 años de edad, Benjamin Védrines y Léo Billon son dos de los máximos representantes de una generación de alpinistas franceses que aúna la dificultad técnica con el desafío físico y el rendimiento de alto nivel. Juntos –con Seb Ratel completando una cordada de tres– ya realizaron la Súper Trilogía Alpina invernal, ascendiendo las caras norte del Eiger, las Grandes Jorasses y el Cervino por sus vías directas históricas en invierno. Además, ya han destacado más allá de los Alpes. Védrines ha firmado rutas notables en picos como el Pandra, el Chamlang y ascensiones rápidas que ya le han llevado hasta ochomiles como el Broad Peak. Billon, por su parte, ha protagonizado aventuras en el Changabang o la reciente travesía de los Campos de Hielo Patagónicos Norte y Sur, con sus compañeros del GMHM.

Una vía histórica
La Gousseault-Desmaison de la cara norte de las Grandes Jorasses es una línea con un origen dramático que la hizo pasar a la historia. La primera ascensión se remonta a hace 52 años. Fue en febrero de 1971 cuando Serge Gousseault y René Desmaison trazaron este recorrido hasta unos 100 metros de la cumbre, donde el primero de ellos falleció de agotamiento y el segundo tuvo que ser rescatado.
En 1973, René Desmaison repitió aquella ascensión y la completó hasta la cima, acompañado de Giorgio Bertone y Michel Claret, dedicándosela a Serge Gousseault.

15 horas en la pared
Benjamin Védrines le propuso a Léo Billon escalar la Gousseault-Desmaison en un intento rápido, y este aceptó sugiriendo evitar el vivac a pie de pared y salir alternativamente desde Chamonix. El miércoles 15 de febrero, a la 1:30 h de la madrugada, partían desde la ciudad cargados con todo su material de escalada y se calzaban los esquís dispuestos a ascender uno de los itinerarios más emblemáticos de la cara norte de las Grandes Jorasses.
Según cuenta Benjamin Védrines en sus redes sociales, la ascensión se desarrolló a la perfección durante toda la jornada, en un trabajo de cordada impecable. Una cordada formada por dos amigos desde niños, cuando compartían sueños de grandes escaladas en las clases de la escuela.
Necesitaron un total de 15 horas para llegar desde el parking hasta la cima. Fueron 9 horas y 10 minutos en la vía propiamente dicha. A continuación, otras 4 horas de descenso para sentarse frente a una pizza, de nuevo en Chamonix, a la hora de cenar. “Recordaré durante mucho tiempo esta larga jornada de 19 horas”, asegura Benjamin Védrines.

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